domingo, 17 de febrero de 2019

Testosterona y caídas en ancianos



En un artículo publicado en la revista Archives of Internal Medicine del 31 de Octubre de 2006, miembros del Grupo para el estudio de las fracturas osteoporóticas en los hombres, pertenecientes a varias universidades de EEUU, se proponen investigar si los niveles bajos de testosterona en el organismo afectan a la capacidad física y, sobre todo, al riesgo de caídas, por otra parte frecuentes en los hombres ancianos.

Un total de 2.587 hombres, con edades comprendidas entre 65 y 99 años de edad fueron seleccionados aleatoriamente en una población de 5.995 voluntarios. En la línea de partida del estudio se midieron los niveles de testosterona biológicamente disponible en los participantes, los niveles de estradiol (estrógenos), así como la capacidad física.

La incidencia de caídas fue determinada cada 4 meses durante 4 años de seguimiento. Los resultados fueron los siguientes:


  • El 60% de los hombres comunicaron haber sufrido al menos 1 caída; muchos se caían frecuentemente.
  • Los niveles bajos de testosterona biológicamente disponible se asociaron con un incremento en el número de caídas.
  • Los efectos de los niveles bajos de testosterona fueron más aparentes en los hombres con menos años (65-69).
  • Los efectos de los niveles bajos de testosterona no se asociaron con la frecuencia de caídas en los hombres más viejos (mayores de 80 años).
  • Los niveles más bajos de testosterona se asociaron con una reducción de la capacidad física.
  • Sin embargo, la asociación entre niveles bajos de testosterona y riesgo de caídas persiste a pesar de los apropiados ajustes estadísticos con respecto a la capacidad física.


Las conclusiones de los autores son las siguientes:


  • Las caídas son frecuentes en los hombres ancianos.
  • El riesgo de caídas es mayor en los hombres con los niveles más bajos de testosterona biológicamente disponible.
  • El efecto de la testosterona es independiente de la reducida capacidad física de los ancianos, lo que sugiere que dicho efecto sobre el riesgo de caídas puede ser mediado por otras acciones de los andrógenos.


Estos resultados aportan más razones para poner en marcha ensayos clínicos que comprueben el efecto de la administración de suplementos de testosterona en los ancianos.